
No quisiera escribir esta líneas hoy, quisiera
decir que todo esta bien, que esta es una oportunidad única de cambiar aun
Chile solidario, pero honestamente no lo creo.
¿Esperanza, fe, animo? Un gran parte de
Chile se levantar nuevamente, sanara sus heridas, tendrá nuevos amaneceres y alegrías aferradas al trabajo, esperanza,
fe y animo. No lo dudo.
Pero tanto la esperanza, tanto como la desesperanza
se fundamentan en un porvenir dificultoso. Mucho mas dificultoso para todos
quienes, antes de este desastre, ya tenían un precario y esforzado vivir en un hogar
diminuto físicamente, formado tras años
de dura lucha y construir.
Es la desesperanza de luchar nuevamente una
vida para levantar este techo y tener absoluta seguridad que deberán luchar
otra media vida, ya mucho mas
debilitados, viejos y sin ideales, ¿para que? ¿Para volver a tener esa semi-dignidad poco
antes de su partida final? ¿Tanta nueva lucha que no le asegura la meta? Que lo
desprovee de sueños y vivencias normales
a todos.
No es este desastre el que los destruye, no
este golpe el que los aniquila. No es ver la casa por el suelo, no es perder
todo lo que los desesperanza. Es el recuerdo del sacrificio, del sufrimiento
que les costo levantar dicho techo el que les desanima en que la madre tierra
no tuvo nada que ver. Su esfuerzo de años fue hecho en tiempo de paz natural.
Fue el propio hombre, su propio hermano quien no fue solidario socialmente con
el.
Su desesperanza no es por la tragedia. No. La
tragedia solo lo asusto, pero lo tiene en pie.
El le teme a los tiempos tranquilos, a los
tiempos de bonanzas para otros. Hoy en tragedia todos abrazamos, animamos,
consolamos. Hoy tenemos en nuestro corazón la llama de la solidaria
prendida. ¿Pero mañana? Mañana, paso
mañana a lo máximo, la moda solidaria abra acabado. Nuestro hermano será medio
hermanos, será un no merecedor.
Sabe que socialmente volverá a ser la
estadística económica del costo económico que la economía da como un mal menor necesario.
Lo sabe. Lo presiente. Será modesto, pero no
es tonto.
Entonces yo me pregunto: ¿quizás el que corría
con el plasma, la lavadora, el CD, era un delincuente común? ¿Quizás un loco?
O quizás un simple desesperanzado que ve su nuevo futuro y solo quiere olvidar
viendo TV
Ojala, me equivoque. Dios quiera que sea
así. Pero un minuto de solidaridad solo gratifica, no limpia el alma.
Saludos y suerte les desea el desatinado











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